Una tarde de máxima responsabilidad y entrega en mi tierra. Sentir el rugido y el cariño de Linares este 28 de agosto es un motor para seguir entregando la vida al toro. Gracias a todos por hacerlo posible.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor...” — Colosenses 3:23.
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