miércoles, 26 de septiembre de 2018

EL SUEÑO DE UNA ORUGA



El sueño de una oruga  



Una pequeña oruga caminaba un día en dirección al sol.  Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes.
-¿Hacia dónde te diriges? - le preguntó.

Sin dejar de caminar, la oruga contestó:
-Tuve un sueño anoche: soñé que desde la cima de la gran montaña yo miraba todo el valle.  Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.

Sorprendido, el saltamontes dijo mientras su amiga se alejaba:
-¡Debes estar loca!, ¿cómo podrás llegar hasta aquel lugar?  Tú, ¡una simple oruga!  Una piedra será una montaña, un pequeño charco, un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.

Pero la oruga ya estaba lejos y no lo escuchó, su diminuto cuerpo no dejó de moverse.  De pronto se oyó la voz de un escarabajo:
-¿Hacia dónde te diriges con tanto empeño?

Sudando, la oruguita le dijo jadeante:
-Tuve un sueño y deseo realizarlo, subir a esa montaña y desde ahí contemplar todo nuestro mundo.

El escarabajo no pudo contener la risa, soltó la carcajada y luego dijo:
-Ni yo, con mis grandes patas, intentaría realizar algo tan ambicioso...  Y se quedó en el suelo, muerto de risa, mientras la oruga continuaba su camino, avanzado unos centímetros.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana, la flor... y todos los que fue encontrando en su camino, le aconsejaron a nuestra amiga desistir:
-¡No lo lograrás jamás!- le dijeron; pero un impulso irresistible en su interior, obligaba a la oruga a seguir.

Y así lo hizo hasta que, agotada, sin fuerzas, se sintió morir, por lo que decidió parar a descansar, no sin antes construir, con un último esfuerzo un lugar donde pernoctar. 
-Estaré mejor-, fue lo último que dijo y dentro de su refugio, murió.

Todos los animales del valle fueron a mirar sus restos, ahí estaba el animal más loco del mundo, había construido un monumento a la insensatez como tumba, un duro refugio, digno de alguien que murió por querer realizar un sueño irrealizable, a todas luces.

Una mañana, en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos.

De pronto quedaron atónitos, pues aquella especie de caparazón dura comenzó a resquebrajarse y vieron, con asombro, unos ojos y unas antenas que no podían ser, en ningún caso, de la oruga que había muerto.

Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo unas hermosas alas arco iris pegadas al minúsculo cuerpecito de una mariposa quien, lentamente, fue abriéndolas, mostrándolas en todo su esplendor.

Todos contemplaron impactados un impresionante y bello ser alado y comprendieron que bien podría, con facilidad, realizar el sueño de la pequeña oruga, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir: ¡Llegar hasta la cima de la montaña!

Dios nos ha creado para realizar un sueño; vivamos por él, intentemos alcanzarlo, pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizá necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas, y entonces, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo lograremos.



martes, 5 de junio de 2018

UN HOMBRE Y UN LEÓN JUNTOS



Un hombre y un león juntos




Cuántas veces ansiamos maravillosos jardines que se ven a lo lejos en el horizonte, mientras nos olvidamos de aspirar la fragancia y admirar la belleza del rosal que florece en nuestra ventana. Gran parte de la infelicidad humana nace de no valorar todo lo que tenemos y dejarnos arrastrar por la envidia, comparándonos con los demás.

En cierta ocasión viajaban juntos un hombre y un león. Iban discutiendo quién era más valiente luchador, cuando, en una encrucijada, encontraron una estatua de piedra que representaba a un hombre estrangulando a un león. —Ahí ves cómo somos más fuertes que ustedes, dijo el hombre señalándosela al león. —Si los leones supieran esculpir, respondió el león con una sonrisa, verías a muchos más hombres entre las garras del león. (Esopo).

Es fundamental convencerme que, si quiero ser yo mismo, el único punto de referencia para superarme soy yo. No necesito compararme con nadie más. Lo correcto es conocer mis talentos y habilidades, alegrarme de lo que tengo y no vivir ansioso por mis límites y carencias. Que esto te ayude a vivir con equilibrio y en paz tu propia realidad, tu propia verdad.



martes, 29 de mayo de 2018

LAS PERSONAS SOMOS REGALOS


Las personas son regalos



Las personas son regalos que la vida me ha dado. Y como todos los regalos, llegan envueltas. Algunas vienen envueltas en forma muy bella, otras de una manera menos atractiva, y otras cerradas con gran rigidez. Algunas llegan maltratadas, pero otras llegan como "Entrega Especial". Pero la envoltura no es el regalo y es importante darse cuenta de esto, ya que es muy fácil equivocarse y juzgar el contenido por el estuche.

A veces el regalo se abre con facilidad; otras veces se necesita la ayuda de otras personas. Tal vez porque tienen miedo, quizá antes fueron heridas y no quieren ser lastimadas de nuevo. Pudo ser que alguna vez se abrieron y fueron desechadas. Quizá ahora se sienten más bien como "cosas", que como seres humanos.

Yo soy una persona. Como todas las demás personas, también soy un regalo. Poseo una bondad que es sólo mía, y sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura. Tal vez temo decepcionarme, quizá no confío en lo que llevo dentro, o puede ser que en realidad nunca he aceptado el regalo que soy.

Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos. Mi regalo soy yo, tú eres tu regalo. Somos obsequios de Dios, unos para otros.

Es difícil pensar que aquel que me ha lastimado, es también un regalo de Dios. Pero si vemos la ofensa como una envoltura maltratada y no nos quedamos con ella, seguramente encontraremos un hermoso regalo, pues de cada suceso Dios nos tiene una enseñanza para crecer en su amor y en nuestra fe.

Nosotros mismos podemos tener una envoltura maltratada por el tiempo o las circunstancias, pero lo que llevamos dentro siempre será hermoso, pues quien lo puso ahí es nuestro Creador. Sólo tenemos que ver hacia adentro y estar listos para darnos. Descubre en tu interior todos los dones con los que El Señor te conformó y sé el digno regalo para los que te necesitamos.




jueves, 12 de abril de 2018

EL ABRAZO



El abrazo


Hay algo acerca de un simple abrazo que siempre reconforta; 
nos da la bienvenida a casa, y nos facilita el partir. 
Un abrazo es una forma de compartir la alegría, y los momentos
tristes por los que pasamos. 

Puede ser solo el modo en que los amigos te dicen que les 
agradas por el simple hecho de ser tú. 

Los abrazos tienen sentido para todos, para quienes de verdad 
nos interesan, desde la abuela hasta el vecino, o un posible 
osito de peluche. 

Un abrazo es una cosa asombrosa, es la forma perfecta para 
demostrar el amor que sentimos, cuando no encontramos las 
palabras adecuadas. 

Es gracioso como un pequeño abrazo hace a todos sentirse bien. 
Es un lenguaje universal. 

Abrazar no requiere equipo nuevo, baterías especiales o 
herramientas. 

Sólo abre tus brazos y abre tu corazón. 

Por eso empiezo ha estar con vosotros otra vez con un 
fuerte abrazo.



miércoles, 4 de abril de 2018

EL REGALO





El regalo



Si un día al despertar, encontraras al lado de tu cama un lindo paquete envuelto con sumo esmero, lo abrirías, incluso antes de lavarte el rostro, con curiosad de ver lo que hay dentro.

Tal vez hubiese dentro algo que no te guste. Entonces lo guardarías pensando qué hacer con aquel regalo.

Pero si al siguiente día recibes otra caja igual y encuentras algo que te gusta mucho (un recuerdo de alguien distante, un rico perfume, o un ramo de flores de alguien que se acordó de ti) lo disfrutarías.

En realidad, esto ocurre diariamente, pero no lo percibimos. Todos los días al despertar, tenemos frente a nosotros una caja con un regalo enviado por Dios. Se trata de un día entero para usarlo de la mejor manera posible.

A veces, viene lleno de problemas: cosas que no conseguimos resolver, tristezas, decepciones, lágrimas. Pero otras veces viene lleno de sorpresas, alegrías, victorias y conquistas.

Lo más importante es que todos los días, Dios envuelve con todo cariño para nosotros, mientras dormimos, nuestro regalo: El día siguiente.

Él acerca nuestros días, con cintas de colores, sin importar lo que esté por venir.

Ese día, cuando despertamos, recibimos el regalo de Dios para nosotros. No siempre nos regala Él lo que queremos o esperamos. Pero Él siempre nos manda lo mejor que precisamos, que es de lo que merecemos .

Abre tu regalo todos los dias, agradeciendo primero a quien te lo envio, sin importar lo que viene dentro de la caja. Sin duda Él no se engaña en la remesa de los paquetes. Si no vino hoy lo que esperabas, permanece a la espera.

Ábrelo mañana con más cariño, pues en cualquier momento, los sueños y planes de Dios llegarán para ti envueltos en el regalo.

Dios no atiende nuestras voluntades, sino nuestras necesidades.

Que tengas un día con bendiciones y sientas la presencia de Dios, y que Su regalo te traiga mucha paz, cercanía con Dios y sabiduría sobre lo mucho que todavia tenemos que aprender de Él y por Él.


jueves, 8 de marzo de 2018

EL CABALLO ESCONDIDO


El caballo escondido



Hay en nuestras vidas hábitos que nos esclavizan e impiden ser la obra maestra que a veces soñamos. Todo es posible con la ayuda del Señor, a pesar de que no sea fácil. Procede con paciencia pues “nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño” (Mark Twain).

Cuentan de un niño que un día entró en el taller de escultura de un vecino, y allí encontró un gran bloque de piedra. A los pocos meses volvió a entrar, y en el mismo sitio encontró la escultura de un caballo. Entonces le preguntó al escultor: — ¿Cómo sabías tú que dentro había un caballo? — Ésta es la especialidad del artista: encontrar el caballo (o lo que sea) que hay dentro. Ir quitando toda la piedra que sobra hasta encontrar el caballo.

Sin duda dentro de ti mismo hay una obra de arte que debes sacar a luz con persistente labor. Se trata de ir quitando lo que sobra, lo que impide ser un hombre cabal, un hijo de Dios tal como él lo soñó. “Si todos los años extirpáramos un solo vicio, pronto llegaríamos a ser hombres perfectos”, (Kempis). El Señor te asiste, pon manos a la obra.