lunes, 17 de abril de 2017
jueves, 6 de abril de 2017
viernes, 31 de marzo de 2017
HIJO DEL HOMBRE
HIJO DEL HOMBRE
A Jesús de Nazareth no le gustaban demasiado los títulos ni los rótulos,
toda vez que quienes se los adjudicaban -hijo de David, Mesías, rey de
Israel- depositaban en ellos sus ansias e intereses. En los rótulos y no
en la persona.
Por eso que el Maestro se reconozca a sí mismo como Hijo del Hombre es importantísimo: es la afirmación de un Dios que se abaja,
que se hace tiempo, historia, hermano, vecino, amigo, que se deja
prohijar por la humanidad, un Dios que nada tiene de abstracto, huesos,
piel, corazón, sangre que se ofrece sin condiciones, un Dios tan
asombrosamente cercano que esa cercanía inquieta, interpela, compromete.
Cierta tendencia a leer la Palabra de Dios de manera lineal nos deja en
una superficialidad estéril, pues la literalidad es madre de todos los
fundamentalismos. Así suponer que ese debe respecto del
sufrimiento aparecería en esa instancia como consecuencia de un dios
perverso y cruel al que le place el dolor, que impone el sufrimiento
como crisol de mejoras. Peor aún, un Padre que en cierto modo disfruta
cuando el Hijo y todos los hijos padecen.
Pero se trata de la ilógica del Reino, de los asombros de la Gracia. Que
el Hijo del Hombre deba sufrir es quebrantar desde la caridad las
razones de los intereses mezquinos, que la única sangre que está
permitido derramar es la propia cuando se ofrece para que nadie más
sufra, desde una tenaz y persistente mansedumbre, a pesar de tantos
horrores.
Y la cruz de cada día.
En la misma secuencia de superficialidad, cargar la cruz diaria quedaría
acotado a las mezquindades personales, las miserias asumidas y los
dolores que se nos confiere.
Pero seguir a Cristo es un viaje sin regreso. La cruz, en tiempos de su
ministerio, era para el opresor romano el concienzudo método de
ejecución para los criminales marginales, para los reos más abyectos,
mientras que para la mentalidad farisea es signo de maldición absoluta.
Así entonces, cargar la cruz cada día y seguir sus pasos -porque de Él
son todas las primacías, porque Él encabeza este peregrinar- es
asumirnos en entera libertad como marginales, como malditos, como los
últimos de los últimos para que no haya más maldecidos, ni marginales,
ni excluidos, ni descartados, en la extraña y bendita vocación de que la
vida se la gana en tanto que se la pierde ofreciéndola
incondicionalmente al hermano, el poder como servicio, la plenitud en el
darse, la felicidad en salir de sí mismo al encuentro del otro, como
ese Dios que nada se ha guardado para sí y nos sale al encuentro en
todas las esquinas de la vida.
lunes, 6 de marzo de 2017
HOY, UN DÍA ESPECIAL
Hoy, un día especial
Cuando comienzas el día es muy efectivo
repetirte consignas e ideales para fortalecer los propósitos de tu
corazón. De esa manera logras que se fijen en tu interior, desde dónde
seguirán a lo largo de la jornada marcándote el camino de bondad y
fidelidad que tú has elegido. Aquí te ofrezco una buena síntesis de
excelentes decisiones.
Hoy invertiré el recurso más importante,
mi tiempo, en la obra más trascendental: mi vida. Cada minuto lo
realizaré apasionadamente para hacer de hoy un día diferente y único en
mi vida. Hoy opondré resistencia al pesimismo y conquistaré al mundo con
una sonrisa, con la actitud positiva de esperar siempre lo mejor. Hoy
haré de cada tarea ordinaria un expresión sublime, demostrando en cada
momento la grandeza de mi ser. Hoy tendré los pies en la tierra
comprendiendo la realidad y la mirada en las estrellas para inventar mi
porvenir. Hoy tendré tiempo de ser feliz y dejaré mi aroma y mi
presencia en el corazón de los demás convirtiendo cada una de mis
acciones en manifestaciones de bondad.
Responsabilidad, valor de las pequeñas
tareas, expresiones de bondad, superación del egoísmo, son líneas
maestras de un serio programa espiritual que ayuda a crecer y madurar
cada día. “Ser maduro es un aprendizaje que culmina cuando nos retiramos
de esta fiesta que es la vida”. El Señor te acompañe con su gracia.
domingo, 26 de febrero de 2017
SEMBREMOS SOLO AMOR
Sembremos sólo amor...
Una persona, un gesto, puede cambiarnos
la vida. Pero así como pueden cambiárnosla a nosotros, también pueden
cambiársela a los demás. Por eso es importante que siempre recordemos
que somos personas, y que somos dueños de nuestros gestos. Y que al
vivir en un mundo de relación, en contacto con otras personas, nuestra
propia persona y nuestros gestos pueden cambiar la vida de los demás.
¿Nos pusimos a pensar simplemente en el
valor de una sonrisa? Cuán diferente nos sentimos cuando se nos recibe
con una sonrisa en lugar de una mueca o sólo con indiferencia. Qué
distinto nos predispone la amabilidad, una palabra cálida, un gesto de
cariño, una caricia, un beso, una manifestación de ternura... En cambio
la groseria, el desprecio, la indiferencia, el maltrato, pueden
destruirnos.
Tratamos de ir por la vida sembrando
amor y respeto; y no siempre recibimos lo mismo. Pero eso no debe hacer
que nosotros cambiemos, porque, entonces, estaríamos imitando modelos
que repudiamos.
Si algo nos lastima tratemos de
cambiarlo; y si no podemos, apartémonos de ello. Pero no emulemos su
accionar. Recordemos que esas, nuestras acciones, pueden cambiar la vida
de los demás. Y lo lindo es cambiar la vida de los demás para bien,
para mejor. Lo bueno es cambiar lágrimas por sonrisas, tristeza por
alegría, desprecio por consideración, odio por amor, maldad por
bondad...
Siempre, lo bueno, es cambiar malo por
bueno. Obremos de modo tal que, en nuestro paso por la vida de los
demás, sembremos sólo amor. Seguramente cosecharemos más de lo que nos
podemos imaginar...
jueves, 23 de febrero de 2017
jueves, 16 de febrero de 2017
FÉ VERDADERA
PIDIENDO
A DIOS CON FE VERDADERA
En un pueblo pequeño, se produjo una larga sequía que
amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes, debido a que subsistían
con el fruto del trabajo del campo. A pesar de que la mayoría de sus habitantes
eran cristianos, ante tal situación de desesperación, acudieron a ver al pastor
de la localidad y le dijeron:
- "Si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación."
- "Está bien, le pediremos al Señor, pero deberá haber una condición indispensable."
- "¡Díganos cuál es!", respondieron todos.
- "Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el pastor."
- "¡Así lo haremos, y también vendremos a la iglesia todos los días!"
Los campesinos comenzaron a ir a la iglesia todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente. Un día, fueron todos a enfrentar al pastor y reclamarle:
- "Usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, Él iba a acceder a nuestras peticiones. Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna."
- "¿Han ustedes pedido con fe verdadera?", les preguntó el pastor.
- "¡Sí, por supuesto!", respondieron todos.
- "Entonces, si dicen haber pedido con Fe Verdadera... ¿porqué durante todos estos días ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?"
Hebreos 11:1: "Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."
Mateo 21:22: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis."
- "Si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación."
- "Está bien, le pediremos al Señor, pero deberá haber una condición indispensable."
- "¡Díganos cuál es!", respondieron todos.
- "Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el pastor."
- "¡Así lo haremos, y también vendremos a la iglesia todos los días!"
Los campesinos comenzaron a ir a la iglesia todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente. Un día, fueron todos a enfrentar al pastor y reclamarle:
- "Usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, Él iba a acceder a nuestras peticiones. Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna."
- "¿Han ustedes pedido con fe verdadera?", les preguntó el pastor.
- "¡Sí, por supuesto!", respondieron todos.
- "Entonces, si dicen haber pedido con Fe Verdadera... ¿porqué durante todos estos días ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?"
Hebreos 11:1: "Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve."
Mateo 21:22: "Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis."
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