miércoles, 3 de enero de 2018

UN NIÑO Y SU BARQUITO


Un niño y su barquito


A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables y sin sentido ni plan; pero, si esperamos un poco, nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, y nos acercan más a Dios...

Un niño se hizo un barquito de madera y fue a probarlo en el lago, pero el botecito  impulsado por una brisa se fue alejando. Apenado corrió a pedirle ayuda a un muchacho mayor que leía tranquilamente. Sin decir nada el joven empezó a recoger piedras y arrojarlas, al parecer en contra del barquito. El pequeño afligido pensó que perdería el bote y que el grandote se estaba burlando de él. Pero luego se dio cuenta que las piedras iban siempre un poco más allá del barquito. Esto generaba una pequeña ola que hacía retroceder el barco hasta la orilla. Cada piedra estaba certeramente calculada y así, por fin el juguete fue traído al alcance del niñito, que, contento y agradecido, volvió a tener en sus manos su pequeño tesoro.

Busca siempre la faz luminosa y positiva de todos los obstáculos y reveses que te presente cada día. No olvides que puedes desarrollar la escondida sabiduría de convertir un menos en más, un fracaso en victoria y una cruz en resurrección y vida. Que pases un día muy apacible.

jueves, 26 de octubre de 2017

GACHAS DE TODOS LOS SANTOS



INGREDIENTES:


  • Pan de horno de leña.
  • Aceite de oliva.
    Harina.
    Canela.
    Azúcar.
    Anís dulce
 
PROCESO:
Se corta el pan en taquitos y se fríen en una sartén con abundante aceite. Son los coscorrones o picatostillos. Se sacan a un plato y se dejan para después.En otra sarten se cogen cuatro cucharadas soperas de aceite de freír el pan, habiéndolo colado previamente para dejarlo limpio de migas, y se le añaden otras cuatro cucharadas soperas colmadas de harina, hablando de gachas para cuatro. Se tuesta en ese aceite la harina hasta que se ponga rubia. Se le añade leche poco a poco, hasta un litro para la harina empleada, y azúcar al gusto de cada uno, moviendo sin parar para evitar que se peguen y para deshacer los grumos que se vayan formando durante el meneo. Siempre a fuego lento. Cuando se consiga una papilla fina y relativamente espesa, dependerá de los gustos, se le añade un buen chorreón de anís dulce de nuestro torreño Roldán. Cuando empiece a hervir, nada más hacer el primer ¡glup!, se retira del fuego, se vuelca en una fuente llana y se adorna incorporándole los picatostes, también llamados "tropezones" porque, al comer, tropezará siempre con ellos la cuchara. Un espurreo por encima de canela y azúcar hará las delicias de los más "galgos". Y...¡plato listo!.

OBSERVACIONES:

En pureza originaria , la leche puede sustituirse por agua, el anís por "matalaúva" y de tropezones, ¡ni hablar!. Pero, ¡claro!, entonces estaremos de nuevo hablando de las gachas de siempre de los campesinos y jornaleros de aquellos entonces, épocas de estrecheces económicas. Lo que pasa es que la necesidad obligaba y teniendo como teníamos, y seguimos teniendo, unas amas de casa en la Torre que de un pan hacían, y siguen haciendo, dos. ¡Sacan con lo mínimo unas gachas que se te va la cabeza!.
Un truco de la cocinera para deshacer los molestos y empachosos grumos tan difíciles de desliar es meterle la batidora a la sarten y aquí paz y después gloria. Así pues no entres en depresiones, ni padezcas, ni sufras ya que el asunto se resuelve con este truco en un periquete.
Si vemos que nos hemos colado en la leche, pues añadámosle harina y, si nos pasa con la harina, pues duro con la leche.
¡¡ VIVA LAS GACHAS TORREÑAS !!

jueves, 31 de agosto de 2017

LA FELICIDAD



LA FELICIDAD

La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor... sino de lo que pasa dentro de nosotros.

La felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.

La felicidad... ¡es un asunto de valentía!; es tan fácil sentirse deprimido y desesperado...

La felicidad... ¡es un estado de ánimo!; no somos felices en tanto no decidamos serlo.

La felicidad... ¡no consiste en hacer siempre lo que queramos!; pero sí en querer todo lo que hagamos.

La felicidad nace de poner nuestro corazón en el trabajo... y de hacerlo con alegría y entusiasmo.

La felicidad, no tiene recetas... cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.

La felicidad... ¡no es una posada en el camino... sino una forma de caminar por la vida!