Virgen Santísima de Linarejos,
con el corazón lleno de gratitud nos postromos ante Ti.
Gracias por tu mirada maternal, por tu consuelo en la tristeza,
por tu intercesión constante ante tu Hijo Jesús.
Has escuchado nuestras súplicas, has fortalecido nuestra fe en los momentos de duda, y has sido luz en nuestro camino oscuro.
Hoy, en esta novena, te damos gracias por tu presencia viva en nuestra vida, por cada bendición recibida, por cada esperanza renovada.
Madre de Linarejos,
te ofrecemos nuestros corazónes, nuestras alegrías y nuestras penas, para
que las presentes ante el Señor.
Que nunca nos falte tu amparo, y que nuestra vida sea testimonio de tu amor y misericordia.
Gracias, Madre, por ser refugio, guía y consuelo.
Gracias por caminar con nosotros cada día.
Amén.





